"YACHAY" Año 23 No. 43, 2006

Sumario

Presentación Yachay
Discurso para los docentes de la
Universidad Católica Boliviana en
Cochabamba
Oscar Uzín, OP
La UCB frente a los retos del
presente
Gregorio Iriarte o.m.i
Nuevos enfoques teológicos sobre la
Eucaristía
Víctor Codina sj
Pachamama e identidad aymara en
el proceso de la inculturación
Martín Mamani Yujra
Embriones del cine valluno Alber Quispe Escobar
La ironía de la inteligencia. Sátira,
parodia y autoironía en Juan José
Arreola
Mauricio Gil Q
Acerca del paradigma en Platón,
desde República V, 472a-473b
Juan Araos Úzqueda

Presentación

Dos discursos académicos inaugurales del año lectivo 2006 en la Universidad Católica Boliviana, regional Cochabamba, pronunciados por los profesores Oscar Uzín y Gregorio Iriarte, abren este número de
yachay.

En el primero, “Discurso para los docentes de la Universidad Católica Boliviana en Cochabamba”, Oscar Uzín hace votos para que el nuevo milenio, que él ve iniciarse con los desastres de la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre del 2001 y la interminable guerra del gobierno de los Estados Unidos “contra la nación de Irak”, transforme sus portales donde ahora se lee “Guerra y Muerte” en otros donde leamos “Paz y Vida”. “El ideal de convivencia pacífica y laboriosa de todas las naciones”, vale, desde luego, piensa Uzín, como idea reguladora y estímulo, para pensar los problemas nacionales y la labor de la Universidad Católica Boliviana, en el marco de un humanismo generoso y congruente con los tiempos cibernéticos que corren.

En el segundo, “La UCB frente a los retos del presente”, Gregorio Iriarte cuestiona por poco éticos la ideología y los valores predominantes en el modelo neoliberal, y a la luz de los evangelios y de la coyuntura política boliviana reciente, observa que los cambios que los bolivianos reclaman hoy en los campos de la economía, la gestión política, el desarrollo humano, la moral pública, etc., serán inviables si se prescinde de valores populares profundamente arraigados en Bolivia, como “la fraternidad, [...] la justicia, [...] la equidad, [...] la solidaridad, [...] el respeto a la vida, [...] los derechos de las personas”, valores que una educación católica, “integral e integradora”, formativa, ética, humanista, personal, solidaria, autónoma, tiene la misión de rescatar y proyectar, no sólo en la actividad universitaria sino “en nuestra vida privada, familiar, profesional y social”.

Víctor Codina aborda más adelante, en “Nuevos enfoques teológicos sobre la Eucaristía”, la renovación experimentada por la teología de la Eucaristía los últimos cincuenta años. La fe en la presencia real y el sacrificio eucarísticos prioriza en este tiempo sentidos religiosos como los siguientes: recuerdo del misterio pascual, comunión con la Iglesia, voto por la justicia y la paz mundiales, invocación al Espíritu y anticipación del Reino. Codina hace una prolija y ceñida presentación de estas nuevas ondas teológicas, y observa que ellas no sólo retoman tradiciones más o menos olvidadas del primer milenio sino también abren perspectivas inéditas para el tercer milenio, a la vez que señalan avances y anuncian tareas pendientes aún en este orden sacramental de cosas.

Comprometido con la revaloración de las culturas y la inculturación del Evangelio, en la Iglesia latinoamericana en general y en la boliviana en particular, Martín Mamani Yujra estudia, por su parte, en “Pachamama e identidad aymara en el proceso de la inculturación”, “el sentido profundo de la Pachamama en las comunidades aymaras del altiplano paceño”. Después de revisar unas connotaciones básicas de los términos Pacha (tiempo, espacio) y Mama (Señora, Madre, origen), Mamani Yujra presenta la idea de Pachamama como Wiñaya o eternidad “respetada y reconocida por los aymaras como una madre que está presente en todas las actividades del vivir cotidiano”, y también como Qallta (principio), Tukuya (final) y Wirgina (Madre Tierra), cuya integridad de sentido remite a la experiencia más radical de la tierra, la propia existencia, la vida en comunidad y lo divino, entre quienes la veneran. En la segunda mitad de su ensayo el autor describe ritos de ofrenda realizados a la Pachamama –en la cual él ve realizarse la “máxima expresión del Dios de la Vida entre los aymaras” – y destaca las bases cristológicas y el carácter misionológico que a su juicio constituyen la esencia misma del proceso de inculturación que relaciona, aquí y ahora, lo cristiano y lo aymara.

Alber Quispe, Mauricio Gil Quiroga y Juan Araos Úzqueda ofrecen después, en la segunda mitad de este número de Yachay, sus ensayos “Embriones del cine valluno”, “La ironía de la inteligencia. Sátira, parodia y autoironía en Juan José Arreola” y “Acerca del paradigma en Platón, desde República V, 472a-473b”. En “Embriones del cine valluno”, Quispe muestra los inicios de la experiencia del cine en Cochabamba, desde la primera exhibición en marzo de 1897 (un año y medio después de la presentación del cinematógrafo en París) hasta las de la tercera década del siglo XX. La rica experiencia colectiva que él registra de manera cronológica, le ofrece a Quispe instructivas noticias sobre usos sociales, gustos artísticos, formas de urbanidad, etc., de los cochabambinos de laépoca, y sobre el surgimiento y los primeros pasos o imágenes del cine mudo nacional.

En “La ironía de la inteligencia. Sátira, parodia y autoironía en Juan José Arreola”, Mauricio Gil Quiroga estudia las formas del humor en la narrativa breve de Juan José Arreola, basado en el presupuesto de que el humor es algo en principio indefinible, pero que“todos somos capaces de reconocer”, y en la atención cuidadosa “de unos cuantos textos” que él prefiere. “En el principio” de la obra de Arreola, “espiritualmente subversiva” y expuesta siempre a la libertad confabuladora del lector, está, en efecto, escribe Gil Quiroga, el humor, un humor ambivalente, festivo, sarcástico, burlesco, en el cual “hay mucha sátira […] pero también mucha parodia y mucha ironía”, con claros antecedentes en la narrativa de Borges y en la obra de Kafka, esos dos grandes nombres con cuyas sombras (además, claro está, de la inmensa de Rulfo) Arreola tuvo que vérselas “para ganar su propia voz”.

Finalmente, Juan Araos Úzqueda, expone brevemente dos connotaciones difererentes pero complementarias del término paradigma según el libro quinto de la República de Platón. La primera de ellas considera que dicho término significa un modelo, una referencia ejemplar, independiente, anterior a toda intervención humana y “a los individuos y cosas particulares” que se le relacionan, sin el cual “estos mismos individuos y cosas resultarían insustanciales o ininteligibles en su ser e inapreciables en su valer”; la segunda concibe al paradigma como modelo más bien construido que descubierto, y como tal posterior a quienes lo construyen, sea con palabras, como la ciudad buena de la República, o con pinceles y colores, como una pintura bellísima que sirviese de metro de la belleza humana. En este segundo caso el modelo se perfila también como un ejemplo, entre otros posibles, de las instancias paradigmáticas eminentes, “muy dignas de imitarse y de seguirse”, con las cuales se corresponde, y sus artífices podrían recurrir a él para evaluar, entre otras cosas, “la felicidad y la desdicha” de sus vidas.

Redacción Yachay