Presentación
Este número de yachay ofrece los textos de teología, exégesis
bíblica, filosofía, antropología, historia, crítica literaria e
interpretación de poesía, que reseñamos a continuación.
En “Evangelios sinópticos” Oscar Uzín recoge testimonios que
los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas, la colección llamada Quelle
(Q) y las Cartas de Pablo, ofrecen sobre la vida y obras de Jesús de
Nazaret, a las primeras comunidades cristianas. El autor destaca que
los evangelios mencionados perfilan la persona y el ministerio de Jesús
con tonos distintos pero complementarios entre sí; y que los relatos
sinópticos sobre “la vida de Jesús como un recorrido de salvación en
tres etapas” que el Hijo-de-hombre recorre entre Galilea, Jerusalén
(“El momento decisivo para Jesús en los tres evangelios es la llegada
a la Ciudad Santa”) y su Pasión y Resurrección, iluminan
profundamente el vínculo teológico entre las tres Persona divinas,
llave maestra de la visión cristiana de las cosas.
Miguel Manzanera pondera, por su parte, en “Interpretar la
palabra de Dios hoy en América Latina”, el vigoroso impulso que la
Constitución Dogmática Dei Verbum ha dado a la lectura de la Biblia
en todo el mundo católico y en América Latina en particular.
Documentos posteriores a esa Constitución, como los episcopales de
Puebla y Medellín, y la pontificia Interpretación de la Biblia en la
Iglesia (IBI) acogen y continúan, ese impulso, alentado “también por
la reforma litúrgica a través del uso de la Biblia en lenguas
vernáculas”. Aunque IBI “no es oficialmente magisterial”,
Manzanera observa que puede ser considerado “oficioso”, y resume
dos de sus conclusiones principales: rechazar las interpretaciones
subjetivas arbitrarias de la Biblia, y reconocer el valor de los métodos
histórico-crítico y multidisciplinarios, en la aproximación a la
Escritura con un interés que habría de orientarse por la actualización
e inculturación que demandan, en cada caso, las comunidades
eclesiales.
“Crisis de la modernidad, nihilismo y superhombre. Genealogía y
sentido del ‘último hombre’ en la filosofía de Nietzsche”, de Marta de
la Vega Visbal, postula más adelante, a partir de textos escogidos
sobre todo de Aurora y de Así habló Zaratustra, que con la figura del“último hombre” Nietzsche responde de una manera radical al
nihilismo y la voluntad de poder, de su época, y desarrolla“percepciones penetrantes sobre el futuro inmediato de Europa y sobre
las sombrías consecuencias con las que impregnará luego a toda la
tierra”. El ensayo sitúa temas capitales de Nietzsche, como la
transvaloración, la voluntad de poder, el superhombre y el eterno
retorno, en la línea del horizonte ulterior al “último hombre” y los
relaciona con el panorama cultural contemporáneo, en el que de la
Vega reconoce a la filosofía nietzscheana como filosofía que afirma y
recrea la vida, niega la metafísica y rechaza la interpretación moral
del ser y la democracia.
Luego de referirse a la propiedad colonial y republicana de las
tierras donde se levantaría el templo San Antonio en Cochabamba, y
a la historia de la parroquia de San Antonio de Padua, y de señalar
algunas características arquitectónicas de dicho templo, Armando
Sejas da cuenta, en “Restos óseos históricos hallados en el templo de
San Antonio, de Cochabamba”, del hallazgo, en un área de unos 150
metros alrededor del lugar, entre abril y junio del 2006, de los restos
mortuorios de más de cincuenta personas, y de su posterior recolección
y clasificación. Algunos de estos restos exhiben lesiones que permiten
conjeturar que ellos pertenecen a “combatientes en las batallas del 30
de noviembre de 1730 y del 27 de mayo de 1812”, particularmente de ésta última, la famosa batalla de La Coronilla, en la que patriotas
cochabambinos, muchos de ellos mujeres, se enfrentaron con las tropas
realistas de Manuel Goyeneche.
Alber Quispe reúne después, en “El nacimiento de la
cinematografía en Cochabamba”, datos periodísticos locales sobre la
experiencia de la producción cinematográfica de Cochabamba,
iniciada hacia mediados de la tercera década del siglo veinte con las
películas “Cochabamba” y “Cochabamba y sus bellezas”. La primera,
dirigida por Pedro Sambarino, contaba “con un rollo impreso de 2500
metros aproximadamente” y recogía paisajes, eventos y
personalidades, de la época; la segunda, dirigida por Manuel Ocaña
Larraín, se detenía en la celebración ciudadana de la efeméride
departamental y en estampas “de nuestra vida típica”, acaso con
procedimientos fílmicos destacables entonces. Quispe señala que esa
experiencia, “la más importante del período silente del cine de
Cochabamba, no fue duradera” y habría carecido de continuadores
hasta los años cuarenta de la recién pasada centuria.
Martha Rivera Sánchez revisa a continuación, en “Presencias
reales: Steiner, ¿un antiteórico?”, el discurso hermenéutico de George
Steiner, quien al criticar el traspaso inadecuado de conceptos y
términos del campo de las ciencias duras al de las humanidades, se
comportaría como un “antiteórico” para el cual “no existe ciencia del
sentido ni teoría del significado”, inducido quizás a eso por su
oposición a los excesos “cuantitativos” de algunos estudiosos, la
proliferación de neologismos y el “estudio inmanente del texto”. Dada
la situación actual de los estudios literarios, cabe pensar, sostiene la
autora, pero no es la única que lo sostiene, que en estos estudios haya
campo para una vuelta “al referente externo” que Steiner vindica, sin
que ello signifique adherirse a la postura y el proyecto íntegros del
maestro francés. La misma Martha Rivera deja entrever sus críticas
al modo como Steiner separa, en este marco de cosas, lo estético y lo
teórico y recurre a “argumentos de sentido común indemostrables o
argumentos del corazón en el sentido pascaliano”, en vez de a“planteos epistemológicos”.
Cierra este número de yachay “Horacio, vida y poesía”,
conferencia escrita en la cual Juan Araos describe la vocación lírica de
Horacio, según éste la manifiesta en sus poesías, particularmente en
sus odas. Araos se pregunta por la materia y la forma, los temas y
cualidades, relevantes, de la obra del poeta que en la primera
composición de su primer libro de Odas declara que ser reconocido en
su oficio lo hará tocar “las estrellas con la frente levantada”, y con el
auxilio casi centenario de un texto de Franz Tamayo pondera la“belleza formal, artística, luminosa”, de esa obra, destacando el
arraigo del genio de Horacio en el sentimiento de la vida humana y en
la experiencia de la tierra y el tiempo compartidos, que algunos griegos
y romanos, antiguos, manifestaban cotidianamente. Esto marcaría no
sólo el ideario característico de la ética y la sabiduría del poeta latino,
sino también abundantes campos, productivos aún, de su literatura.
Redacción Yachay
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